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Los niños y la tecnología: consejos para los padres en la era digital

Sabemos que estamos en la era digital, pero nos planteamos como padres. ¿Cómo un uso no responsable de las tecnologías puede afectar a los niños?

La atención es la capacidad que tenemos de poder estar concentrados en unas cosas y poder desarrollar esta habilidad desde niños es una función compleja. En estos tiempos, los niños tienen demasiado estímulos a su alrededor y esto dificulta su capacidad de concentración, capacidad que nos permite poder eliminar otros estímulos que nos distraen, sin poderse fijar en uno solo. Pues bien, esta mismas, se ve muy repartida para poder acceder a todo su entorno, ventana por la que conoce todo su mundo y que necesariamente desde edades tempranas necesita explorar para ir conociéndolo. Por ello, en muchos casos, la sobre estimulación en exceso, puede hacer que estén más nerviosos de lo normal y más irritados.


Desde muy pequeños las familias se esfuerzan por conseguir que sus hijos vayan desarrollando estas capacidades, así les mostramos objetos, cuentos, cantamos canciones y que vayan fijando su atención. En estos tiempos que corren, tener una buena capacidad de atención y concentración es uno de los regalos más importante que podemos dejar a nuestros hijos.

Sin embargo, a los niños cada vez les cuesta más trabajo dominar su atención, han ido aumentado, según los expertos, los diagnósticos por déficit de atención, en los últimos tiempos. Existen factores genéticos que predisponen a tener este tipo de trastorno, pero también hay factores externos que pueden dificultar el proceso.


Por ejemplo la falta de sueño, dormir pocas horas hace que no podamos estar en buenas condiciones y esto dificulta nuestra capacidad de concentración. Si a esto le juntamos una mala alimentación y no hacer ejercicio físico, esto hace que el cerebro de los niños no recargue energía de forma natural con eficacia. La falta de paciencia. Los niños que lo quieren todo ya, a veces este suceso es provocado porque ante situaciones en las que es necesaria una espera, a niños como niños que son, se les hace difícil poder gestionar estos momentos y los padres deben poder transmitir que la espera es necesaria. Si por lo contrario los padres ofrecen frustración, enfado, etc…. Lo único que estarán ofreciendo, es que esa respuesta es la que deben tener sus hijos ante sus demandas y situaciones similares. Por último, están los dispositivos tecnológicos. Muchos padres piensan que el hecho de que sus hijo deslice el dedo por la pantalla con gran rapidez, es indicativo de que tiene una gran inteligencia, cuando todos los estudios de muchos profesionales demuestran que el uso prematuro de estos dispositivos no contribuye al desarrollo intelectual y si hace a los niños más propensos a tener trastornos o dificultades en el control de los impulsos, mayores dificultades para concentrarse e incluso está correlacionado con mayores índices de depresión infantil.


Con frecuencia sucede y todos conocemos situaciones en las que vemos a familias que ofrecen dispositivos, sean tablets o móviles, para que sus hijos se entretengan, porque si no creen, que les podrían en situaciones en las posiblemente no sabrían reconducir sin tener que perder el autocontrol; y pocas veces piensan que, si en ese momento les ayudan a estar tranquilos, renuncian a su propia necesidad de adulto, hablan o juegan con él, poco a poco el niño aprenderá a tener más paciencia y autocontrol y menos dependencia de un dispositivo electrónico para estar entretenido. Puesto que en estas situaciones debemos entender, ya sea la espera en el médico, estar en un restaurante, etc… , los niños están fuera de un contexto normal de un niño, como niños que son deben aprender poco a poco, sino les brindamos la oportunidad de que practiquen en cada situación en la que nos podamos encontrar y optamos por ofrecerles el dispositivo, para que (“no nos molesten”), quería decir, para que se entretengan, estamos fomentando en ellos todo lo contrario.


Con esto, no estoy diciendo que no deban utilizar nunca los dispositivos, aunque los expertos nos indican que entre 0 y 3 años, debemos intentar ofrecer la tecnología lo menos posible, sino que debemos ofrecerles un uso muy responsable e intentar no ofrecérselas ni para esperar ni para distraer, porque esperar y ser paciente es una habilidad cognitiva muy compleja que solo se desarrolla a base de entrenamiento y que están correlacionadas con la capacidad de tolerar la frustración. No debemos ofrecerles una distracción, cuando es necesario que estén atentos de lo que están haciendo, por ejemplo, vestirse o comer, son acciones que requieren que estén centrados en esa acción y no entretenidos y si ese es el referente que ofrecemos, cuando queramos pedirles que estén concentrados en lo que hacen, les costará mucho más, pues no les dimos la oportunidad de aprender ni de entrenarse en ello.


La verdad es que vivimos en una sociedad que va demasiado deprisa para poder educar a los niños despacio, y si bien no podemos cambiar la sociedad, sí que está en nuestra mano, como adultos responsables, poder hacer algo con nuestros hijos, por lo que puedes quitarle el móvil. Crecer sin el estímulo de una pantalla les ayudará a desarrollarse y no encontrarnos (que ya los hay) con adolescentes estresados, con baja tolerancia a la frustración y con niveles pobres de atención. Las familias deben aprender a poner límites y normas con sentido común y aunque cuesta, no debemos de dejar de intentarlo.


Sara Valiente

Directora de Escuela Infantil Diventium

Certificada en Disciplina Positiva para familias y primera infancia

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