• Escuela Infantil Diventium

Mi hijo no quiere dormir

Actualizado: feb 3



El buen descanso de un niño es esencial no solo a nivel físico sino a nivel emocional y anímico. Además, si vuestro hijo está descansado le ayudará también a crecer, tener buena salud, a aprender,...Esto se verá reflejado también en el bienestar de la familia al completo.

Pero…¿Cómo podemos lograr que su descanso nocturno sea bueno tanto en calidad como en cantidad? ¿Cómo ayudarles a que adquieran desde la infancia buenos hábitos de sueño? ¿Cómo podemos ayudar a nuestros hijos con las rutinas de ir a dormir?

Los pequeños, dependiendo de la edad, necesitan un número de horas de sueño para poder estar descansados día siguiente: hasta los dos meses entre 10 y 17 horas al día; de uno a tres años unas 12 horas al día; de tres a cinco años entre 11 y 13 horas al día y de cinco años hacia adelante las horas disminuyen hasta llegar a 9 diarias.

COMO CADA NOCHE LLEGA LA HORA DE IRSE A DORMIR, PERO VUESTRO HIJO NO ESTÁ MUY DE ACUERDO CON LA IDEA. PUES BIEN, ANTE TODO CALMA.

¡QUE NO CUNDA EL PÁNICO!

TENEMOS UNA SERIE DE ESTRATEGIAS Y RUTINAS QUE ESPERAMOS OS HAGA MÁS FÁCIL ESE MOMENTO:

- No olvides invertir tiempo en enseñar. A veces nos empeñamos en que los niños desarrollen tareas para las que no han recibido las instrucciones adecuadas y luego nos enfadamos si no reaccionan como esperamos.


- Las rutinas ayudan a organizar la vida del niño y le predispone para la última etapa del día: primero el baño, luego la cena, pequeña actividad relajada y a continuación la cama. Todas estas actividades se deberían hacer aproximadamente a la misma hora para que el niño integre el patrón de tiempo y adquiera desde pequeño buenos hábitos. Para enseñar a los niños a dormir, todos los que intervengan deben actuar siempre de la misma forma. Los niños deben saber que la respuesta del padre, la madre o los abuelos va a ser igual. Así no buscarán alternativas. (Esto no quiere decir que no existan excepciones como vacaciones, celebraciones, fines de semana…)


- La cena les puede favorecer. Existen alimentos que pueden servir como ayuda para conciliar el sueño, como alimentos que contengan triptófano. Este es un elemento precursor de la melatonina, una hormona que ayuda a dormir (se encuentran el pavo, pollo, leche, queso, pescado, huevos, tofu, soja, nueces, …)


- Haced una lista motivadora y que sitúe al niño, conocerle permitirá anticipar y prepararse. Podéis fijar una hora para recoger los juguetes, si están muy entretenidos, comentadles que disponen de un margen (por ejemplo, hasta que el reloj llegue a un punto), ofrecedle participación en las tareas previas a ir a la cama.


- Involucrad a vuestros hijos niño en las decisiones, razonad los beneficios y las consecuencias, los niños cumplen mejor lo que han ayudado a establecer.


- Acompañadle siempre a la cama con mimos, besos y abrazos. Les hará sentirse más seguros.


- No cedáis ante más actividades ni peticiones antes de ir a la cama. Sed con ellos amables pero firmes.


- Os ayudará, previo a la hora de dormir, crear una atmósfera calmada. Luz tenue, hablar más bajito, contar u hojear un cuento, hacer suaves caricias, o actividades apaciguadoras. Esto generará que vuestros hijos se vayan relajando.


- Para dormirse, el cuerpo debe ponerse en modo "pausa". El estado de alerta se desactiva y surgen las ganas de dormir. Antes de ir a la cama, no es aconsejable el uso del ordenador, tablets u otros dispositivos ya que pueden conllevar respuestas reactivas y excitación.


- Una vez que los hayáis acompañado a la cama y les hayáis dedicado el tiempo que estiméis adecuado (sin excesos) …es preferible que se queden solitos en la cama. Muchos niños se sienten abandonados y reclaman constantemente la presencia de sus padres. Es lo que se conoce como “ansiedad de separación”. Pero conciliar el sueño se logra mejor a solas y es preferible que los pequeños se acostumbren a ello. Una vez más, las pequeñas rutinas alivian sus miedos: una lamparita siempre encendida, la puerta entreabierta, la voz de papá o mamá en la cocina, el sonido amortiguado de la televisión, un peluche o cualquier objeto suave y con un olor familiar.

- A la hora de salir de la habitación, manteneos cariñosos pero firmes para evitar un largo y proceso de negociación: más cuento, más agua, más luz… Al final…más presencia de papá o mamá.


- Si no se duermen con facilidad no critiquéis que lo están haciendo mal, no os impongáis con nerviosismo, gritos o castigos. Esto provocará que vuestros hijos se sobrexciten y les cueste más conciliar el sueño.


- Llegad a un acuerdo con vuestra pareja. La contradicción generará confusión a vuestros hijos y os costará más conseguirlo. Centraos en la solución. Podéis hacer turnos para recuperar la energía.


- Cuanto antes respondamos a la llamada de nuestros hijos, mejor. Los niños deben saber que, si le sucede algo y sus padres acuden rápido. Se irán más tranquilos y relajados a dormir. Si nos llaman, no es para molestar, es porque realmente hay algo que le produce temor, ansiedad, …y nos necesitan cerca.

Tranquilizadles sin alargar vuestra presencia a su lado. Así, tal vez, podrán volver a conciliar el sueño ellos solitos porque se sienten seguros y protegidos.

Vuestra comprensión es su oportunidad de conseguirlo por sí mismos y que vaya madurando. Vuestro rol es estar atentos y guiarle.


Almudena Zumel

Tutora de aula en Escuela Infantil Diventium


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